Veremos emociones, inquietudes, desasosiego interior, reclamos que supondrán deseos, unos, sin realizar y otros realizados pero algunos insatisfechos. Deseos del pasado o del presente. El caso, es que algunos de estos deseos, estarán bien guardados en el inconsciente, reclamando con su ruido y desasosiego, salir a la claridad, a la luz, para ser aceptados identificados. En muchos casos, este trabajo, nos dará miedo.
Traer al presente todo aquello que está retenido, lo que nos gusta y lo que no, es saludable. De lo contrario, viviremos en el desasosiego de esa dualidad, de dos mundos separados pidiendo unirse. Por un lado, el mundo de los deseos (lo que me gusta y no me gusta), y por otro un deseo de autorrealización que intuyo solo entiende de energías unidas y no desintegradas como ese ruido interior en muchos casos refleja.
Visto así parece difícil unificar estos dos mundos, pero en realidad, solo es cuestión de ponerse a ello. Para aclarar y dar luz a lo que estará retenido, a la espera de ser reconocido y aceptado.


Una forma de crecer, es acogiendo con un corazón ya fortalecido esas partes nuestras que estarán desintegradas, viviendo esa energía que nos provoca una emoción determinada. Siendo una con ella, no rechazándola, trayendo al presente, una cuestión del pasado. El caso es vivir esa experiencia acogiendo lo que surja, uniendo, aceptando.